¿Qué me conviene sacar, un crédito en UVA o tradicional?

Qué factores tener en cuenta para elegir tu crédito

La previsibilidad de los préstamos tradicionales tiene un costo: la tasa de interés es más alta, lo que hace que las cuotas iniciales sean elevadas y con ello el nivel de ingresos requerido para acceder es mucho más prohibitivo, tornándolos inaccesibles para prácticamente el 80% de las familias.

Para ese 20% que sí puede acceder, es cierto que existe un potencial beneficio en caso de que en algún momento la cuota se licúe si la inflación aumenta más rápido que la tasa de interés.

La dinámica de los créditos UVA es diferente, ya que la tasa más baja hace que las primeras cuotas sean más económicas, aunque su valor se irá ajustando permanentemente de acuerdo al ritmo de la inflación. Es decir que la relación entre cuota e ingresos se va a mantener prácticamente constante a lo largo de todo el período de repago del crédito, pero con la gran ventaja de que el ingreso requerido para ingresar es más bajo. Esta es la clave detrás del éxito de los créditos UVA, y lo que los convierte en la mejor -y en la mayoría de los casos, también única- alternativa para muchos inquilinos con aspiraciones a convertirse en propietarios.